Fotografía de Don McCullin - ‘Snowy, Cambridge, early 1970s’

miércoles, 17 de octubre de 2007

Los otros



Proliferan los blogs, oí que se decía. La gente necesita hablar en voz alta, pensé. Un día de estos tendré que ponerme al día en lo que está sucediendo, me dije. Así que empecé a leer asiduamente algunos blogs de personajes conocidos. Como ya dije en otra ocasión, a través de uno de ellos llegué al de las antípodas y a su absorbente relato. Nacieron entonces mis ganas de sumarme a la corriente de voces.

Hubo un tiempo en que escribí un diario que al final destruí. De eso hace ya muchos años. Sentí que con el blog recuperaba aquella costumbre. Desde mi anonimato el nuevo diario sería aparentemente público, pero sabía y sé que es realmente tan secreto como aquél que escribí a mano.

En las antípodas conocí a Lucía y a Pablo. Visité sus casas, me gustaron y se lo dije. Así son las formas en este mundo tan agradablemente (casi siempre) cortés. De Lucía me gustó mucho su análisis de una serie de televisión que sólo conocía de oídas y de la que luego algo llegué a ver. Y después he tenido ocasión de agradecer sus exposiciones de filosofía política o sus historias de Cuba. Con Pablo volví a disfrutar de las frases largas que a mí me resultan tan esquivas. Tal vez mi viejo pasado de opositor se revolvió en el cerebro provocando una natural afinidad. Aprecio muy sinceramente el esclarecido análisis de la realidad política que los dos realizan. En contra de mi cargante tendencia, me resulta difícil contradecirles sensatamente en nada. A partir de ellos, claro, he saltado hasta otros. Todos ellos forman un interesante grupo de debate al que me gusta asistir, generalmente como oyente.

A través de Lucía conocí a Nootka y a su algo indefinible que me gusta. Estoy en deuda con ella por avivar mi lado más gamberro.

Aunque le he dedicado un buen rato a la tarea, no recuerdo cómo tropecé con la Aviadora de Metal. Una gata huraña que hasta el momento no me ha lanzado ningún zarpazo, demostrando que, o bien no lo es tanto, o tengo el poder de amansar a las fieras, algo que, ahora que lo pienso, me sucede (bien, a veces no) en la vida real. Es mi “signorina” y no se me ocurre otra forma de resumir todo lo importante que ella es. Ha sido el más poderoso estímulo para seguir aquí y me ha obligado a prestar atención a la poesía. A partir de ella también he podido llegar hasta personas sumamente interesantes, otras amantes de la poesía y la literatura.

Precisamente a través de la Aviadora conocí a Daniel, un tipo esencialmente lúcido e imaginativo. Eso lo hace singular y, por ello, inclasificable. Y a partir de Daniel también he podido saltar a otros lugares también interesantes. Si tuviera tiempo para explorarlos suficientemente me permitirían saltar a otros y a otros y a otros…

Pero hay un límite, aunque no sé exactamente dónde. Y una vida real que consume la mayor parte de nuestro tiempo y está bien que así sea. Tampoco quiero decir que ésta sea irreal, que no lo es, pero aún me parece experimental. En cualquier caso quería detenerme un instante y hacer balance de estos meses. No tengo ninguna duda: es excelente. Y no tanto porque me haya permitido descubrir ciertos aspectos de mí mismo, sino porque me ha permitido conocer a los otros.

Con su permiso me quedaré por aquí, entre ustedes, quién sabe hasta cuándo. Es un placer.

La vida es bella.

10 comentarios:

Nury dijo...

Recién llegada de un viaje por un paradiso non troppo lontano, descubro tu blog y me he pasado a saludarte. Encantada de conocerte, entraré más veces por estos lares

Pablo Baquero Sánchez dijo...

Muchas gracias, como decía el clásico: 'la exageración es la mentira del hombre bueno'. Y en lo que a mí respecta es un hombre bueno mintiendo. Y por favor, quédese, yo también percibo la camaradería de la trinchera (de la que algún día tendría que hablar). Cuídese, un saludo

Anónimo dijo...

Jo, gracias, nunca me habían llamado lúcido, que cosas estas de las interneses, nada seguiremos entrando en su paradiso en el que se está tan bien.

¡Y todos a saltar que nunca se sabe dónde puede aterrizar uno..!

Anónimo dijo...

¡Ostia!, lo mismo no me va a creer, pero acabo de publicar una encuesta (muy fácil) sobre los tipos de blogueros. Además me dirigía a usted expresamente para avisarle de que ya le habíamos retirado su carnet, vengo aquí para presionarle y, OLÉ,
¡¡¡ME ENCUENTRO CON ESTE POST!!!

Me vuelvo al avión con las orejas gachas de la vergüenza, y con las mejillas encendidas por las cosas preciosas que usted me ha escrito...

Adiós, adiós, amigo M. Volveré cuando esté más entera, sí.

Lenny Zelig dijo...

Nurycondiamantes: bienvenida. Comprobé demasiado tarde que me presenté muy oportunamente cuando habías marchado. Ya hablaremos de cine o de cualquier otra cosa.

Pablo: no hay nada exagerado. Me espantan las exageraciones y soy un tipo mesurado. Y sí, háblenos de su trinchera y de cómo va la campaña. Un fuerte saludo.

Daniel: ¿nunca se lo han dicho? Pues ya lo sabe: cuando le llamen friki, heavy o cualquier otra palabra similar que no significa nada, diga que no, que es lúcido, que se lo he dicho yo.

Aviadora: a ver, que parece la D.G.T. quitando puntos. Soy un bloggero anormal, como la abuela internauta que sale en un programa de sucesos, así que no apremie. Y sonrójese a discreción, que le sienta bonito.

Anónimo dijo...

Nada, que vuelvo otra vez, y no para pedirle explicaciones, sino para dárselas. Yo sí me acuerdo de nuestro primer encuentro, me hizo un breve y caballeroso comentario a un post donde salía una aviadora publicitando la coca-cola (revelador). Luego yo le devolví la visita y me leí su blog de "pe" a "pa"; me pareció usted un tipo reflexivo e inteligente, y por lo tanto, una agradable compañía de la que después ya no he podido prescindir. ¡Y encima es usted atractivo, ah!

Que "no le he lanzado ningún zarpazo", dice, ja ja. Ya no se acuerda usted de aquella vez que casi dejo de ser su amiga porque hizo una apolología de las nuevas tecnologías en detrimento de los libros (vuelve a hervirme la sangre...). Pero al día siguiente me trajo usted flores, y ya se me pasó, la verdad.

Y sí, usted amansa a las fieras, no sé qué hace conmigo, pero sus palabras siempre me ponen en mi sitio (es decir, más cerquita del suelo firme).

Y bueno, es usted mi caballero más italiano, mi rival más fiero en la conquista de Bianca, mi colega de tomar café con hielo en verano. Espero, deseo, rezo, para que eso siga así mucho tiempo.
Un beso, y una genuflexión.

my blue eye dijo...

Ah, no puedo estar más de acuerdo. Aquí (quién sabe dónde está eso) hay que permanecer hasta que uno ya no lo desea o ya no puede. Mientras tanto, aquí (donde estemos) se construye algo parecido a ese "espacio público" en el que cada uno discrimina y selecciona a su manera. Y la discriminación y selección ya es una manera de opinar, si me permite.

Déjeme decirle que su blog es aire fresco. Y que escribe muy bien, aunque esto suene a obviedad.

Nootka dijo...

Llevo una semana un poco desconectada del cibermundo.
Yo me alegro de avivar su lado más gamberro, espero que sus allegados no me vengan luego a pedir explicaciones: "oiga, que me ha roto el cristal con una pelota, que mis gallinas ya no ponen porque las asusta con la escopeta de perdigones, que se ha metido en la obra y se ha llevado material..." Si es que es ponerme a pensar en gamberradas y me entra un gustirrinín...
Señor licenciado, gracias por leerme, y por tener en la blogosfera un espacio de sensibilidad exquisita y amabilidad sin par.

Nootka dijo...

Llevo una semana un poco desconectada del cibermundo.
Yo me alegro de avivar su lado más gamberro, espero que sus allegados no me vengan luego a pedir explicaciones: "oiga, que me ha roto el cristal con una pelota, que mis gallinas ya no ponen porque las asusta con la escopeta de perdigones, que se ha metido en la obra y se ha llevado material..." Si es que es ponerme a pensar en gamberradas y me entra un gustirrinín...
Señor licenciado, gracias por leerme, y por tener en la blogosfera un espacio de sensibilidad exquisita y amabilidad sin par.

Lenny Zelig dijo...

Aviadora: también recuerdo el momento en que entré en su casa, pero lo que no acierto a saber es cómo la descubrí, qué brinco me llevó hasta ella.
Y es verdad, se me había olvidado aquella vez en que levantó el lomo, erizó el pelo y mostró los dientes. Lo tomo como cosas de los gatos, tan celosos de su espacio y sus cosas.
Pienso seguir a su lado aunque se lleve a Bianca. Son cosas de los perros fieles y tontorrones. Algún día puede que tenga que rezar para que me marche. Besinos.

My Blue Eye: sí, es un espacio para la libertad y para disfrutar ejerciéndola, así que deberemos cuidarlo. Y creo que no hay vuelta atrás.
Muchas gracias, pero permítame decirle que usted piensa muy bien y eso sí que es una obviedad.

Nootka: me reconocerá que lo de meterme en la obra para llevarme el material pudiera ser algo más que una gamberrada.
¿Señor licenciado? Deberé entonces llamarle María Nootka Isabel Emilia y besarle la mano. Gracias a usted.