Fotografía de Don McCullin - ‘Snowy, Cambridge, early 1970s’

jueves, 15 de abril de 2010

The Ghost Writer

El 13 de enero de 2004, poco tiempo después de su formal designación como candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno y apenas dos meses antes de las elecciones generales de marzo de 2004, Mariano Rajoy fue recibido por el entonces Primer Ministro Tony Blair en su residencia oficial en Londres para un cordial desayuno de trabajo. La hemeroteca de La Vanguardia me recuerda que en un momento del encuentro Tony Blair preguntó a Rajoy si podía llamarle Mariano. "Nano, llámame Nano", imagino que fue la respuesta.

Al día siguiente, durante una reunión del comité federal del P.S.O.E. las cámaras de televisión captaron un intercambio de palabras entre José Bono -quien quiso y no pudo ser candidato a la presidencia del Gobierno- y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, compañeros entonces de pupitre, alusivas al encuentro en Londres:

-J.B.: Oye, y nuestro colega Blair, ése es un gilipollas integral, ¿no?
-J-C R.I.: Nos ha hecho un favor.

José Bono se equivocaba profundamente en algo: Tony Blair no era su colega. Los escenarios políticos son distintos en cada país y siempre resultan inciertas las afinidades entre formaciones en principio semejantes en lo ideológico.

Muchas cosas han sucedido desde entonces a aquellos enfrentados personajes y algunas son parecidas. Tony Blair se ha convertido al catolicismo y José Bono sigue sin perderse la procesión del Corpus Christi en Toledo. Pero hay más. La editorial Random House publicará las memorias de Tony Blair después del verano bajo el título "The Journey". Se dice que ha cobrado por ellas algo más de cinco millones de euros.



José Bono ha convenido con la editorial Planeta la futura publicación de sus memorias. Según parece, ha cobrado setecientos mil euros a cuenta.

No creo que llegue a leer una ni otra, ni a ir a misa. En cambio, sí he tenido tiempo para ver el sábado pasado "El escritor" ("The Ghost Writer"), la última película de Roman Polanski, en una sala prácticamente vacía.



Una intriga muy entretenida que despertó mis ganas de pasar un invierno junto a la playa en según qué casa. Pero soy de los que piensan que excesivas referencias a la realidad suelen perjudicar a las buenas historias de ficción. Así que 7 sobre 10, +/-2, para ser preciso a mi particular modo de no serlo.

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